Las Hormigas

Un día como otro cualquiera estaba leyendo. Sentado en mi silla preferida; era yo la comodidad misma. El libro era uno de esos ladrillos que valdría la pena mandarlos a un egiptólogo: una obra de Kant, si no me falla la memoria; que nunca abandono la ciudad en que vivía para poder escribir difíciles tomos y que sin ver nunca los grandes museos escribió una obra cimera de estética. Nada, una de esas torturas impresas que los profesores (en su doctoral inocencia) mandan a leer a los estudiantes. Una inmovilidad mineral se apoderaba poco a poco de mis miembros. Los ojos patinaban, con el peor equilibrio, sobre los renglones…

Una sensación en mi piel, como un cosquilleo, me hizo volver en mí. Ahí estaba, sobre mi abdomen, una hormiga.

– Chao. Y la saque de un manotazo. Intente, haciendo acopio de voluntad, regresar a la lectura. Otra hormiga que se paseaba por el margen. Bueno, la aplasto y listo! Nada de eso. Porque cuando vuelven mis ojos al libro veo a un par de insectos, idénticos a los otros, paseándose entre los renglones.

Anonadado por estas repetidas apariciones, ¿o resurrecciones?, cierro el libro y lo reviso. Luego  examino el sillón. De donde salen las muy…? No encontré nada sospechoso; eso hasta que abro el volumen. Una verdadera revuelta de himenópteros, una revolución con mil antenas, una tonga de bichos caminando de aquí para allá. Fue entonces cuando, ante mis ojos, una letra se transformo en hormiga. Una “k“ hecho patitas, le salieron antenas, y ¡zas! a andar… dejando vacío el lugar que ocupara el carácter. Luego fue una “a“ y una “n“. Así, en unos segundos, la pagina quedo poblada de insectos.

Asustado e incrédulo, me puse   de pie y sacudí el tomo. Una masa de incontables patas cayo al suelo. Como si tuvieran razón se dirigieron hacia la puerta. Tratando de no pisar a ninguna, la abrí y todas se fueron. Eran tantas que cuando la ultima se despedía de mí con gesto desdeñoso, la primera doblaba la esquina.

– Querrán ver el mundo. – dije con cara de idiota. El libro, que quedo totalmente vacío, lo uso ahora para escribir esta historia.

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